CORAZÓN DE LEÓN
CORAZÓN DE LEÓN
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Hace un mes Juan Cruz cumplió 2 añitos. Nació por una cesárea programada dado que yo había tenido trombofilia durante el embarazo y estaba anticoagulada. Al momento de nacer me informan que pesaba 3 kg y que todo estaba bien, me lo muestran y se lo llevan al papá. Mientras están esperándome en el pasillo pasa el neonatólogo y siente más de cerca su respiración y lo llevan a neo. Al mediodía lo traen a la habitación, pero una enfermera que estaba junto a mí lo toma en sus brazos y lo vuelve a llevar a neo. No tenían todavía ningún diagnostico pero el bebe se estaba poniendo cianótico.

Al otro día la cardióloga le hace un eco y nos informan que tenía una transposición de grandes vasos (TGV). Sus palabras fueron contundentes: hay que trasladarlo urgente a Bs As para una cirugía correctiva. Nosotros somos de Rosario y teníamos a Tomás de 3 años. Dado que ya eran las 20:00 hs, la obra social no respondía ante nuestro pedido. La pediatra de turno nos recomendó la clínica del Dr. Kreutzer y hacía allí decidimos llevarlo.

Tuvimos muchos inconvenientes con el traslado, dado que la orden no estaba autorizada tuvimos que hacer un depósito de $8000 para llevarlo. A partir de ahí dirigirnos a un futuro incierto y a un lugar alejado de nuestra casa, familiares y amigos que pudieran contenernos. Viaja Mariano (papá) junto a Juan Cruz dado que yo no tenía la autorización del obstetra por la cesárea. No sabíamos si iba a resistir el traslado y tampoco sabíamos si la operación iba a ser ni bien llegase a la clínica.

Nos explicaron que la operación era muy sencilla de hacer pero una de las más delicadas. La arteria aorta y la pulmonar estaban invertidas y había que poner cada una en su lugar, pero la operación era decisiva, o salía o no salía. Yo llego al tercer día y en el momento que estoy viajando me llama mi marido para decirme que la operación iba a ser en unas horas. Cuando llego a Bs As hacía ya media hora que estaban lo operando y no pude entrar a verlo. En ese momento una siente que el corazón de una no va a resistir tanto dolor. Una imagina siempre que tiene que ser hermoso, en mi caso como mi primer embarazo. Que al segundo día de nacido vamos a casa, que lo llenamos de mimos, de besos. Que todo es felicidad. De pronto, nos encontramos en un lugar extraño, frío, solos. Lejos de nuestro bebé y lejos de nuestro hijo Tomás que tuvo que quedarse en Rosario con sus abuelos.

Al principio uno piensa y le pregunta a Dios por qué nos castiga de esta manera. Un dolor tan profundo que no se compara con nada. La cirugía terminó después de 7 horas y esos pasos hacia el cirujano pesan toneladas y dura una eternidad. Todo había salido bien y fue alentador porque ni bien terminaron de suturar el corazón de Juan Cruz empezó a latir solo, sin la ayuda de nada. Había que esperar las primeras 72 hs. Solo podíamos entrar a verlo 20 minutos por día.

Estuvo un mes en terapia intensiva, después unos días en terapia intermedia y después el milagro: VOLVIMOS A CASA. Durante ese mes todo fue angustia pero al mismo tiempo cada día que pasaba sumaba más esperanza. Cada día era un granito de arena de vida. Un mes lleno de contratiempos, de altibajos, de esperanza, de desaliento, de incertidumbre. De pensar que solo iba a estar a salvo el día que lo lleve a casa. Que nunca estábamos exentos de peligro, de entrar a verlo y solo poder acariciar dos centímetros de su mano, de cantarle y hablarle y animarlo solo 20 minutos al día y después sentir que nos quedamos vacías, de no poder contener el llanto al caminar por la calle, sentir que estábamos lejos de todo y de todos.

Pero hubo una compañía a la cual nos aferramos y gracias a la cual nos mantuvimos de pie y salimos adelante: la compañía de Dios. Hoy Juan Cruz es un león de la vida, es feliz, es inquieto, es travieso y es un amor con su hermano y con todos los que lo rodeamos. Hoy sentimos que Dios no nos había castigado, sino que nos había dado el regalo más grande que se le puede dar a una mamá. No hay una noche en que no pensemos en cada uno de esos días, en todas las familias que como nosotros esperábamos con ansiedad, miedo, dolor y esperanza cada día para entrar a verlos y el desgarro de tener que dejarlos, solos, pero al mismo tiempo al cuidado de los médicos que dan todo y sin dudar, de la compañía de Dios y de la Virgen.

Cada noche los veo dormir y agradezco infinitamente esta inmensa alegría, y cada día lo veo crecer y pienso que realmente es un "luchador con corazón de león". Infinitas gracias a todos los que nos ayudaron y nos acompañaron, y gracias a cada una de las familias que con su testimonio nos hacen fuertes cada día para seguir luchando.

Cecilia y Mariano (papás de Juan Cruz)
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1.   Corazones Unidos
25-10-10 - 05:03 Hs.
Cecilia, bellisimas palabras, me hiciste emocionar mucho... Hoy podes ser una de las tantas mamas que dan aliento y fuerza para seguir adelante, sin miedo, con positivismo a otras mamas que estan pasando por lo mismo que pasaste. Los felicito familia y me alegro de leer este testimonio tan lleno de amor, fe y esperanza.
Bienvenidos Mariano, Cecilia y Juan Cruz a Corazones Unidos!!!
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